La primera vuelta presidencial en Colombia dejó a Abelardo de la Espriella y a Iván Cepeda frente a frente de cara al balotaje del 21 de junio, y con ellos quedaron enfrentadas dos maneras de entender qué es la cultura y para qué sirve un Estado que la sostiene. Es una bifurcación, y conviene decirlo sin eufemismos: en una de las dos salidas, la cultura sale perdiendo.