Lo de Milo J en el Movistar Arena de Bogotá no fue solamente una parada más de la gira, fue la confrontación personal sobre el sentir, el miedo profundo que despierta la idea de la muerte, la consciencia de que nada es eterno, la conmovedora necesidad de cantar con el corazón y el abrazar la consciencia de la incertidumbre. Todo esto inspirado por el alma noble de un personaje de 19 años.